El mercado laboral está cambiando y los jóvenes están liderando esta transformación. Cada vez más, las nuevas generaciones priorizan la autonomía, el bienestar y el propósito, dejando de lado los esquemas tradicionales de trabajo.
Según el informe Gen Z and Millennial Survey 2025 de Deloitte, solo el 6% de los jóvenes tiene como meta alcanzar puestos de liderazgo. En cambio, la mayoría busca equilibrar su vida personal y profesional, además de generar ingresos de forma flexible.
Este cambio también se refleja en la manera de trabajar. Cerca de un tercio de los jóvenes realiza actividades adicionales para complementar ingresos o desarrollar nuevas habilidades, lo que impulsa modelos independientes como la venta directa.
Un modelo en crecimiento
A nivel global, la venta directa reúne a más de 104 millones de emprendedores independientes, según la World Federation of Direct Selling Associations. En América Latina, el sector alcanza los 15 millones y mantiene un crecimiento sostenido.
Este modelo destaca por su bajo costo de ingreso y la posibilidad de gestionar un negocio propio. Además, permite desarrollar habilidades como liderazgo, comunicación y organización, claves para el crecimiento profesional.
Marisol Ahumada, vicepresidenta regional de Ventas de Herbalife, señala que más del 58% de sus distribuidores en la región pertenecen a las generaciones Millennials y Z, lo que evidencia el interés de los jóvenes por este tipo de oportunidades.
Más que ingresos, propósito
Más allá del aspecto económico, la venta directa también responde a la búsqueda de propósito. Al ofrecer independencia y control sobre el propio negocio, permite a los jóvenes conectar su esfuerzo con resultados concretos.
En este contexto, este modelo deja de ser una alternativa secundaria y se posiciona como parte de una nueva forma de construir carrera profesional, donde el protagonismo recae en cada persona.




