El uso de leña y otros materiales contaminantes persiste en millones de hogares y refleja la brecha en el acceso a energía limpia en el país.
Brecha energética en el país
En el Perú, cerca de 2.5 millones de hogares, equivalentes a más de 8.5 millones de personas, continúan utilizando combustibles sólidos como leña, cartón o bosta para cocinar, según la Sociedad Peruana de Gas Licuado. Esta situación afecta principalmente a zonas rurales y urbano-marginales, donde el acceso a energía moderna sigue siendo limitado.
El uso de estos combustibles genera contaminación dentro del hogar, lo que impacta directamente en la salud de las familias, especialmente en niños y adultos mayores.
GLP como alternativa clave
Frente a este escenario, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) se posiciona como una solución inmediata para reducir el uso de combustibles contaminantes. Actualmente, más de 8 millones de hogares en el país ya utilizan este recurso para cubrir sus necesidades energéticas básicas.
A diferencia del gas natural, el GLP destaca por su portabilidad, lo que permite su acceso en comunidades alejadas o de difícil geografía, facilitando su expansión en todo el territorio.
Transición energética y desafíos
Para Ignacio Schneider, el avance hacia energías limpias debe ser integral. Señala que el gas natural y el GLP no compiten, sino que se complementan para cerrar brechas energéticas.
En ese sentido, especialistas coinciden en la necesidad de impulsar políticas públicas que promuevan el acceso a fuentes de energía más limpias, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y reducir los riesgos para la salud.




