Cinco claves para reducir el uso excesivo de pantallas en vacaciones escolares

Las vacaciones escolares suelen incrementar el tiempo que niños y adolescentes pasan frente a celulares, tabletas, computadoras y videojuegos. Sin una rutina establecida, el uso excesivo de pantallas puede afectar el sueño, la salud física, el bienestar emocional y la convivencia familiar.

«La tecnología no es el problema. El riesgo aparece cuando desplaza actividades fundamentales como el juego, el descanso o el tiempo compartido con la familia y los amigos», explicó la Dra. María Elena Escuza, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Norbert Wiener.

La especialista recordó que organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría recomiendan que el uso recreativo de pantallas no interfiera con otras actividades esenciales para el desarrollo infantil. En menores de 2 años, se aconseja evitar las pantallas, salvo videollamadas, mientras que entre los 2 y 5 años el tiempo no debería superar una hora diaria de contenido educativo acompañado por un adulto.

Recomendaciones para un uso saludable

– La especialista comparte cinco consejos para mantener un equilibrio durante las vacaciones:

– Establecer horarios específicos para el uso de dispositivos electrónicos.

– Fomentar actividades como deportes, juegos al aire libre, lectura, manualidades o juegos de mesa.

– Dar el ejemplo limitando el uso del celular durante los momentos familiares.

– Estar atentos a señales como irritabilidad, problemas de sueño, aislamiento o dificultad para dejar los dispositivos.

– Mantener una rutina que combine descanso, recreación, convivencia familiar y uso moderado de la tecnología.

Según la psicóloga, un uso excesivo de pantallas también puede aumentar el riesgo de ansiedad, afectar la concentración y limitar el desarrollo de habilidades sociales.

«Las vacaciones representan una oportunidad para fortalecer los vínculos familiares y promover experiencias que favorezcan el desarrollo emocional. Un equilibrio entre tecnología, juego, descanso y convivencia permite que niños y adolescentes regresen a clases con mejores herramientas para afrontar los retos escolares y sociales», concluyó.

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