Una llave que gotea o una válvula que no cierra correctamente puede parecer un problema menor. Sin embargo, especialistas advierten que estas fallas suelen ser las primeras señales de corrosión o desgaste interno en las instalaciones hidráulicas del hogar, una situación que puede incrementar el consumo de agua, elevar los costos de mantenimiento e incluso afectar la calidad del agua.
En el Perú, la corrosión de válvulas, grifos y conexiones es un problema frecuente debido a factores como la presencia de minerales en el agua, el cloro residual y, especialmente en ciudades costeras como Lima, la humedad y el salitre, que aceleran el deterioro de los componentes de menor calidad.
Con el paso del tiempo, este desgaste puede ocasionar filtraciones, pérdida de presión, dificultad para abrir o cerrar las llaves y fallas en el sellado de las válvulas. Además, algunos materiales deteriorados pueden liberar partículas metálicas al agua, comprometiendo su calidad para el consumo y uso doméstico.
La importancia del mantenimiento preventivo también se refleja en cifras. De acuerdo con la Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass), el 38,5 % del agua producida en el país se pierde por fugas, roturas y deficiencias en la infraestructura, lo que evidencia la necesidad de mantener en buen estado tanto las redes públicas como las instalaciones internas de las viviendas.
Entre las principales señales de alerta se encuentran la presencia de óxido, humedad permanente alrededor de las llaves, goteos continuos, dificultad para manipular válvulas o ruidos inusuales en las tuberías. Los especialistas recomiendan realizar inspecciones preventivas cada seis o doce meses y optar por productos fabricados con materiales resistentes a la corrosión.
En ese contexto, CIM Valve presentó en el mercado peruano CimFinity, una nueva generación de válvulas y llaves que incorpora un recubrimiento de alta resistencia a base de estaño y níquel, diseñado para ofrecer mayor protección frente a la corrosión y prolongar la vida útil de los productos.
«Muchas veces el usuario cambia empaques o ajusta conexiones pensando que resolverá el problema, cuando en realidad el desgaste se encuentra dentro de la válvula. Elegir productos de mayor calidad no solo ayuda a prevenir fugas y reducir el desperdicio de agua, sino que también contribuye a mantener una mejor calidad del agua que llega al hogar», señaló Marco Pereda, gerente comercial de FYA.
La línea CimFinity ofrece garantías de hasta 20 años contra el goteo en válvulas y 10 años en grifos, consolidándose como una alternativa orientada a mejorar la durabilidad de las instalaciones, reducir el desperdicio de agua y disminuir los costos de mantenimiento.
Con este lanzamiento, CIM Valve reafirma su compromiso con la innovación y la promoción del mantenimiento preventivo como una herramienta para proteger las instalaciones hidráulicas y fomentar el uso responsable del agua.




