Un reciente estudio de Bumeran reveló que el 38% de las personas trabajadoras en el Perú destina su CTS al pago de deudas, mientras que un 29% prefiere ahorrar y un 10% opta por invertir en estudios profesionales. La investigación muestra que, pese a la importancia económica de este beneficio, aún persisten brechas en su uso y comprensión entre los talentos peruanos. Además, el 83% afirma recibir CTS, una cifra apenas un punto menor a la registrada en 2024.
Diego Tala, Director Comercial de Bumeran.com.pe en Jobint, destacó que la CTS sigue siendo un respaldo clave para los trabajadores, aunque su destino suele reflejar necesidades inmediatas. El estudio, realizado a 266 participantes, analizó el uso proyectado del dinero, las diferencias por sectores laborales y la percepción sobre la importancia económica del beneficio. También se identificaron variaciones significativas en los montos recibidos, que van desde menos de S/ 500 hasta más de S/ 2500.
Respecto al momento de pago, el estudio señala que el 45% recibe la CTS antes del 15 de noviembre, un 37% el mismo día, y un 18% después de la fecha límite. En cuanto a los montos, el 19% recibe menos de S/ 500, el 17% entre S/ 500 y S/ 1000, y el 15% entre S/ 1500 y S/ 2000, evidenciando disparidades asociadas a rubros, antigüedad y modalidades laborales. Pese a ello, la percepción general sobre el proceso es positiva: el 66% lo considera “bueno” o “muy bueno”.
Sin embargo, 6 de cada 10 trabajadores consideran insuficiente el monto de su CTS para cubrir sus necesidades. Esta percepción influye directamente en la motivación laboral y genera preocupación frente a contextos económicos inestables. Asimismo, el nivel de comunicación interna aún es deficiente: el 32% recibe información sobre su CTS recién en el momento del pago, mientras que un 28% no recibe ningún tipo de comunicación anticipada.
En cuanto a la satisfacción general, el 41% afirma sentirse satisfecho con el proceso de pago, un 29% se mantiene neutral y un 16% se declara muy satisfecho. No obstante, el 14% expresa insatisfacción en distintos niveles, señalando que persisten áreas por mejorar. El retraso en los pagos es la dificultad más frecuente, afectando al 26% de las personas encuestadas, seguido de problemas con información poco clara y errores de cálculo.
El estudio también revela una de las brechas más significativas: el 82% de los talentos no recibe capacitación ni información sobre cómo gestionar su CTS, lo que limita su aprovechamiento financiero. La comunicación y transparencia del proceso recibió evaluaciones divididas: el 31% la ve como neutral, otro 31% como clara, y un 20% la considera poco o muy poco clara. Esta falta de orientación genera confusión y desconfianza entre los trabajadores.
Finalmente, los talentos señalaron qué recursos debería ofrecer la organización para optimizar el manejo de la CTS. El 39% considera clave implementar herramientas digitales para seguimiento; el 22% pide asesoría personalizada; un 20% solicita documentación más detallada; y el 19% sugiere talleres educativos. Estas propuestas reflejan la necesidad de convertir la CTS no solo en un beneficio legal, sino en una herramienta financiera estratégica para el desarrollo laboral y personal.




