Hábitos de los atletas que puedes aplicar para mejorar tu rendimiento físico

Detrás del rendimiento de un atleta de élite no solo hay horas de entrenamiento, sino también una rutina basada en una adecuada alimentación, hidratación, descanso y recuperación. Según especialistas, estos hábitos también pueden ser adoptados por cualquier persona que practique actividad física para mejorar su desempeño y cuidar su salud.

El médico deportólogo Carlos Ulloa, integrante del Consejo Consultivo de Nutrición de Herbalife, explica que, aunque las exigencias de un deportista profesional son diferentes a las de una persona que hace ejercicio de forma recreativa, los principios que orientan su preparación pueden aplicarse en cualquier nivel de actividad física.

Uno de los aspectos más importantes es la alimentación antes del entrenamiento. Los especialistas recomiendan consumir una comida que combine carbohidratos, proteínas magras, frutas y verduras para proporcionar la energía necesaria. Además, un refrigerio ligero aproximadamente una hora antes del ejercicio puede ayudar a mantener el rendimiento, siempre evitando alimentos muy grasos, condimentados o difíciles de digerir.

Durante la actividad física, la hidratación también cumple un papel fundamental. El sudor no solo provoca pérdida de agua, sino también de minerales como sodio, potasio, magnesio y calcio. En entrenamientos intensos o de más de una hora, el agua puede no ser suficiente, por lo que en algunos casos es recomendable reponer también electrolitos y carbohidratos para mantener la energía y el funcionamiento muscular.

La recuperación comienza inmediatamente después del ejercicio. Según el especialista, la primera hora es clave para iniciar este proceso mediante las llamadas 4 R de la recuperación: reponer energía con carbohidratos, reparar los músculos mediante proteínas de calidad, reforzar el organismo con alimentos ricos en nutrientes y rehidratarse para recuperar el agua y los electrolitos perdidos.

Ulloa también destaca la importancia del descanso como parte del entrenamiento. Dormir entre siete y nueve horas por noche favorece la recuperación muscular, contribuye a la reparación de tejidos y disminuye el riesgo de lesiones.

Finalmente, el especialista señala que el verdadero rendimiento físico se construye con la repetición constante de buenos hábitos. Mantener una alimentación equilibrada, distribuir adecuadamente el consumo de proteínas durante el día, ajustar la ingesta de carbohidratos según la intensidad del entrenamiento, hidratarse de manera continua y realizar ejercicios de recuperación activa son prácticas que, sostenidas en el tiempo, ayudan a mejorar la condición física, favorecer la recuperación y reducir la fatiga acumulada.

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