El arquero de la selección de Bolivia buscará incorporarse a un nuevo club para llegar de la mejor manera a los amistosos internacionales con su selección.
Por Matías Repetto
El mercado de pases del fútbol latinoamericano tiene un nuevo e inesperado protagonista bajo los tres palos. Tras su repentina e impactante desvinculación de Alianza Lima en julio último, el experimentado portero boliviano Guillermo Viscarra se encuentra en condición de jugador libre, entrenando en solitario en Santa Cruz y evaluando ofertas cruciales que definirán el próximo capítulo de su carrera.
Su salida del conjunto íntimo de La Victoria dejó un vacío nostálgico en la hinchada blanquiazul, que aún recuerda sus noches de gloria continental. El guardameta fue pieza fundamental en la histórica campaña internacional donde Alianza eliminó a Boca Juniors en la mítica Bombonera, en la fase previa de la Copa Libertadores y alcanzando los cuartos de final de la Copa Sudamericana. Sin embargo, la pérdida de continuidad ante el buen nivel de Alejandro Duarte en el torneo local forzó a «Billy» a tomar una decisión drástica por el bien de su futuro deportivo.
El principal motor detrás de esta rescisión de contrato por mutuo acuerdo fue la imperiosa necesidad de sumar minutos competitivos. A sus 33 años, Viscarra entiende que sentarse en el banco de suplentes no es una opción si desea resguardar su lugar de privilegio en la selección de Bolivia. Con las eliminatorias sudamericanas en el horizonte, mantener el ritmo y la confianza se vuelve una prioridad absoluta tanto para él como para el cuerpo técnico de La Verde.
En las últimas semanas, los radares del continente se han encendido y los rumores apuntan firmemente hacia el fútbol argentino. San Lorenzo lo tiene en su carpeta de prioridades ante la inminente transferencia de su portero Orlando Gill al balompié francés. El gran aval de «Billy» en Boedo es nada menos que Pipo Gorosito, actual técnico del Ciclón, quien lo conoce a la perfección tras haber coincidido en la liga peruana y valora enormemente su liderazgo.
No obstante, la puja por los servicios del arquero boliviano no se detiene en Argentina. Desde México, fuentes cercanas al entorno del futbolista señalan un fuerte interés por parte del Querétaro de la Liga MX, club que estaría dispuesto a ofrecerle un ambicioso contrato de largo plazo extendido hasta finales del año 2028. La estabilidad económica y el prestigio del torneo azteca representan una tentación gigantesca para un guardameta que busca revancha internacional.
Colombia es otro de los destinos que ha sondeado las condiciones del arquero libre. Instituciones de la talla de Millonarios han coqueteado en el pasado reciente con la idea de incorporar su experiencia bajo el arco. Lo cierto es que, independientemente del país elegido, el entorno de Viscarra tiene claro que el próximo escudo que defienda debe garantizarle vitrina y la oportunidad de pelear cosas importantes en la parte alta de la tabla.
Analistas deportivos coinciden en que jugar en equipos desgastados por la lucha del descenso sería un retroceso peligroso para el golero. La madurez de un arquero se alcanza consolidando su presencia en ligas de alta intensidad y presión constante, justo los escenarios donde Viscarra demostró responder mejor bajo los tres palos. Sus 17 vallas invictas en 51 partidos oficiales con Alianza Lima son su mejor carta de presentación en cualquier escritorio internacional.
Mientras las negociaciones entran en su etapa más caliente y los plazos de fichajes se acortan, el guardameta no pierde el tiempo. En su búnker de entrenamiento independiente en Santa Cruz, trabaja a doble turno para estar físicamente impecable al momento de estampar la firma. El fútbol le ha enseñado que las oportunidades grandes aparecen de la noche a la mañana y hay que estar listo para volar hacia el nuevo desafío.
La decisión final de Guillermo Viscarra marcará un precedente importante para el balompié de su país, ávido de ver a sus referentes triunfar en el extranjero. El destino inmediato del arco de la selección boliviana depende directamente de los guantes que «Billy» decida ponerse en este mercado invernal de transferencias. La moneda está en el aire, pero el hambre de gloria sigue intacta en las manos de un guardameta acostumbrado a las batallas difíciles.
En los próximos días se despejarán las dudas y se conocerá si el futuro de Viscarra se tiñe con la azulgrana de San Lorenzo, los colores de los gallos blancos de Querétaro o toma un rumbo impensado en el continente. Lo único seguro es que el portero que una vez silenció La Bombonera está listo para volver a demostrar por qué pertenece a la élite del fútbol sudamericano.




