La pobreza en Perú alcanzó el 27.6% de la población, nivel similar al registrado en 2011, según datos del INEI. El retroceso, tras años de reducción sostenida, se vincula al impacto de la pandemia, que frenó los avances logrados desde 2004.
Más de una década de avances en riesgo
Durante varios años, el país logró reducir la pobreza desde 59% en 2004 hasta 20% en 2019, permitiendo que cerca de 10 millones de personas salieran de esta condición, de acuerdo con el Banco Mundial.
Sin embargo, un análisis de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES) advierte que la pandemia marcó un punto de quiebre y generó un estancamiento en la reducción de la pobreza.
Una pobreza más urbana y persistente
El economista Oswaldo Molina explicó que el problema no es solo coyuntural, sino estructural.
Actualmente, la pobreza presenta nuevas características:
- Es más urbana que rural
- Resulta más compleja y persistente
- Está vinculada al empleo informal
- Se enfrenta a un mayor costo de vida
En 2019, el 57% de la población pobre vivía en zonas urbanas. Para 2024, esa cifra subió a 73%.
Desafíos para las políticas públicas
El cambio en la composición de la pobreza obliga a replantear las estrategias del Estado. Según los especialistas, los programas sociales actuales tienen menor impacto en entornos urbanos.
Entre las principales tareas pendientes destacan:
- Rediseñar programas sociales para hogares vulnerables
- Impulsar la formalización del empleo
- Mejorar la conectividad entre zonas periféricas y centros económicos
- Ampliar el acceso a servicios básicos
Clave: crecimiento económico sostenido
Los expertos coinciden en que, además de fortalecer la respuesta del Estado ante crisis, es necesario impulsar el crecimiento económico para generar empleo de calidad.
Sin una expansión sostenida de la actividad productiva, la reducción de la pobreza seguirá siendo un desafío difícil de revertir.




